Valeria sintió que la sangre se le congelaba al leer el último mensaje de Rafael.
“6:00 p.m. se acerca. Si no pago, no solo publico el video. También envío a alguien a tu casa esta noche. Tus hijos están muy lindos jugando en el jardín… sería una pena que algo les pasara.”
Se levantó de golpe, corrió hacia la ventana y miró al jardín. Mateo, Emma y Lucas jugaban con una pelota, riendo bajo la supervisión de Carolina y los escoltas. Parecían tan inocentes, tan felices… y tan vulnerables.
Isabell