En la sala del consejo, las voces de los dos grandes alfas resonaban con fuerza.
Alaric y Baltazar bebían vino frente al fuego, hablando de tratados, alianzas y herencias.
—Si nuestros hijos unen sus lazos —decía Alaric con tono calculador—, nuestras manadas serán las más fuertes del continente.
—Así es —respondió Baltazar—. La unión de dos sangres alfa asegurará la continuidad de nuestros linajes.
—Entonces es un hecho —dictó Alaric—. La ceremonia será en cuanto la luna cambie.
—Que la diosa l