CAPÍTULO 78 — Mi Luna, me vuelves loco.
El despacho estaba en silencio.
Solo el aroma del café recién servido dominaba el ambiente mientras Theo revisaba mapas y tratados extendidos sobre el escritorio. El norte estaba marcado con tinta roja. El Bosque Oscuro rodeado con líneas gruesas.
Entonces lo sintió.
Antes de que la puerta se abriera.
El aroma de su luna.
—Greta… —susurró.
La puerta se abrió.
Entonces Greta entró con pantalones de cuero ajustados, botas altas y una polera holgada que caía sobre su figura. El cabello aún húmedo