Las piernas de Greta no soportaron haciendola caer.
El veneno había entrado en su alma.
Azura había saltado para protegerla.
Y Bark… Bark había sido arrancado de ella para regresar al cuerpo de su verdadero compañero.
Theo sintió un tirón brutal en el pecho.
Un vacío. Una presión antigua.
Y luego…
Greta cayó.
Su cuerpo se desplomó como si le hubieran cortado todos los hilos.
Theo la atrapó antes de que tocara el suelo.
—¡GRETA! —su rugido desgarró el bosque entero— ¡GREEEEEETA!
Ella no respondi