La habitación se quedó en silencio.
Tan profundo… que Greta sintió que podía escuchar su propio corazón quebrarse.
Elara acababa de pronunciar lo impensable:
“Si Bark vuelve a Theo… morirá.”
Greta retrocedió un paso… luego otro…
Sus brazos se cruzaron alrededor de sí misma con desesperación, como si quisiera evitar que su alma se desmoronara.
—No… —susurró apenas— no, no… eso no puede pasar. Bark no… él no…
Su respiración se aceleró; sus ojos se llenaron de un miedo crudo, infantil.
Un miedo qu