La arena estaba llena. Guerreros, betas, jóvenes, incluso algunos ancianos, todos querían ver entrenar a su Alfa y a su Luna despues de ver a Bark entrar a la manada hace algunas noches.
Rafael ya estaba jadeando, con las manos en las rodillas, después de intentar derribar a Theo tres veces sin éxito.
Theo lo miraba con una sonrisa confiada.
—Vamos, Beta —provocó Theo—. ¿Eso es todo lo que trajiste de tu viaje?
Rafael gruñó y volvió a atacarlo… solo para que Theo lo tomara de un brazo, girara c