Mi habitación se llenó al día siguiente de gente que conocía, amigos y socios de David, de Lucas y de Carlos. Ese día fue todo alegría, flores, besos y mucho amor, sintiéndome querida por mucha gente, cuando todos se fueron y mi esposo y yo nos quedamos solos, él se sentó a un lado de mi cama con mis manos cogidas entre las suyas.
—- Cuando salgas haremos una fiesta por todo lo alto, estoy orgulloso de ti, Keira no sabes cuanto te amo cariño, — me dijo besando después mis manos.
—- Gracias mi