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“El inframundo”
Cuando Nena regresó, sus manos manchadas de tierra oscura y sosteniendo hierbas de hojas afiladas y flores de un púrpura casi negro, la atmósfera en la cabaña se espesó, cargada de un poder inquietante.
Marie preparó la infusión en un caldero de hierro ennegrecido, el agua turbia tiñéndose de rojo oscuro al mezclarse con el jugo de granada y los granos de cebada, una libación ofrecida a las deidades olvidadas de las profundidades.
Sebastián se sentó en la silla, la madera fr