Brielle
El silencio en la casa de Cassie era absoluto, una quietud pesada que solo la madrugada puede ofrecer. Sin embargo, no podía perderme en él, no podía dormir. No cuando mi cuerpo parecía palpitar con una urgencia sucia. Me desperté con la garganta seca, una sed que me obligó a salir de entre las sábanas frescas de la cama de mi mejor amiga.
Pero en el fondo, sabía que no era solo sed de agua.
Era él. Siempre era él.
Ethan. El padre de mi mejor amiga. Un hombre que me doblaba la edad, serio, imponente, con esa aura de autoridad que parecía doblegar la voluntad de cualquiera cada vez que entraba en una habitación.
Durante la cena, su mirada, de un azul tan profundo y penetrante que parecía leer mi alma, se había detenido en mí más tiempo del socialmente aceptable. No dijo nada, nunca lo hacía, pero esa mirada había encendido un calor en mi vientre que seguía ardiendo horas después.
Bajé las escaleras descalza. Llevaba solo una camiseta de algodón que me llegaba a medio muslo y u