Capítulo 82.
Capítulo 82.
Mentir se volvió una rutina para mí, y ni siquiera se trataban de mentiras grandes o elaboradas, eran más bien mentiras pequeñas. De esas que ni hacen daño, pero te van matando poco a poco por dentro. Solo tenía que mostrarme agradecida, aunque por dentro quisiera arrancarle el corazón del pecho. Darle las gracias y dejar que me rozara el brazo o el rostro sin apartarme.
Lo único que tenía que hacer era fingir, fingir que me estaba adaptando. Eso era parte del plan que tenía en m