Capítulo 41.

Capítulo 41.

Sumidos en el silencio, Calen siguió alimentándome. Por dos veces le dije que parara, que no era necesario, que yo sola podía hacerlo, que ya no estaba Derek en la habitación y no necesitaba demostrar su dominio frente a nadie, ¡pero él estaba sordo o se lo hacía! Hasta que, al fin, consiguió que explotara.

—De verdad, Calen, no hace falta que me des de comer —le dije por tercera vez y con un ligero tono de enfado en mi voz.

Me miró de reojo mientras me tendía la cuchara de nue
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