Capítulo 116.
Capítulo 116.
Narrador omnisciente:
Los guardias estaban en sus puestos. Las rutinas del castillo no habían cambiado desde hacía semanas. Los turnos se cumplían sin retrasos, las entradas y salidas eran registradas, y los niños jugaban en los mismos lugares a las mismas horas. Eso era exactamente lo que Paul necesitaba.
Esa previsibilidad era lo que permitía a sus hombres moverse con precisión. Sebastián había hecho su parte. Entregó los horarios, los puntos ciegos, los relevos de guardias.