Capitulo 27.
Capítulo 27.
Desde la noche anterior no dejaba de vomitar. Apenas si podía mantener algo en el estómago y, aunque intentaba convencerme de que era solo un malestar pasajero, en el fondo sabía perfectamente lo que estaba pasando.
Aun así, me obligué a desayunar algo ligero. Un par de tostadas, un poco de té… nada muy cargado. El comedor estaba medio vacío, y por un instante agradecí no tener que fingir una sonrisa ante nadie. Pero el alivio duró poco. Apenas me llevé el último sorbo a la boca