Capitulo 22.

Capítulo 22.

La presión me estaba matando. Desde que ese maldito se había instalado en el castillo, sentía como si llevara una pesada losa cargada a la espalda. No podía respirar, no podía pensar con claridad. Y lo peor de todo es que Calen… Calen no ayudaba en nada.

De hecho, apenas unos días atrás habíamos tenido otra discusión. Una de esas que te desgarran el alma. Todo porque me negué a cumplir con una de las tantas exigencias absurdas de ese hombre. Mi padrastro siempre encontraba la man
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