Amy
Había llegado el tan temible momento para mí, lo que tarde o temprano tendría que hacer, por Marc, por mí, por toda la manada. Por la libertad de todos.
Suspiré y apreté los puños, las manos me sudaban cuando me miré por primera vez al espejo esa mañana. Estaba con ropa nada apropiada para el reino, de hecho, andaba con ropa muy casual, una sudadera negra y pantalones del mismo color.
Miré a Blake a través del espejo, seguía durmiendo, y sinceramente, era lo mejor.
Me pasé las palmas por lo