Mis manos tiemblan mientras lloro desconsolada abrazando a Cami. La examino por todos lados para asegurarme de que no le hayan hecho daño.
—Me alegro de que estés aquí. Y lo siento mucho, por todo.
—Estoy bien—sonríe y da una vuelta—. Yo siempre estoy bien.
Suspiro porque sé que en el fondo pasó un susto enorme al igual que Shane, quien se aseguró de destrozar cada uno de sus apestosos cuerpos.
—Te querían a ti, si hubieran conseguido llevarte no lo contarías, Amy. Se han equivocado, solo por e