El camino de vuelta se me ha hecho eterno, intento despejar mi cabeza, pero solo hay problemas y más problemas. Blake acaricia mi cabello, pero la tensión por lo que ha pasado no disminuye.
—¿Aún estás molesta?
— ¿En mi lugar no lo estarías?
—La verdad es que ni te hablaría.
—Y no tengo ganas de hacerlo de hecho.
—Perdón, la verdad es que soy un idiota
—Eso es algo que no te voy a negar
—Te amo demasiado—murmura—. Me da miedo perderte.
—De la única forma en que me perderías es arrancándome el c