La recuperación de Guillermito había sido un verdadero éxito. Durante las dos semanas, había estado hospitalizado para seguir su tratamiento con rigurosidad, siempre acompañado por Luis Fernando y Grecia, quienes no se despegaron de él ni un segundo. Cada día, su presencia constante le brindaba al pequeño una sensación de seguridad y amor que era fundamental para su proceso de sanación. Además, durante ese transcurso de tiempo había crecido en el niño una conexión muy especial hacia su papá Lui