Mientras tanto, en la mansión Ripoll…
Los meses habían transcurrido y los problemas entre Greta y Pablo, continuaban. Lo que hacía cada vez más insoportable la convivencia entre ambos, sin embargo, ella no podía librarse de él tan fácilmente. Habían muchas cosas en juego y de él dependía su paz y su libertad.
—Ya me estoy cansando, Greta; han pasado meses desde que anunciaste nuestro compromiso y aún no estamos casados —dijo Pablo, visiblemente molesto.
Greta miró al techo, haciendo un ge