Mónica se quedó con el brazo extendido y con el documento en la mano, esperando ansiosamente a que Monserrat lo tomara. Sin embargo, Monserrat, envuelta en su orgullo y decidida a no darle una oportunidad, adoptó una postura prepotente, cruzando los brazos y evitando el contacto visual con Mónica. Lo sentimientos de por si, ya estaban a flor de piel, había una gran tensión que los envolvía a todos esperando los resultados de la opreació.
Pero Grecia, que se encontraba en medio de ambas, no pud