Grecia y Guillermo llegaron al restaurante, donde Mercedes ya los estaba esperando junto a Ernesto. La atmósfera era tensa, especialmente para Mercedes, quien lucía nerviosa pero decidida a enfrentar el reto que tenían por delante.
—Bien, todo está listo. Mercedes ya firmó el acuerdo de confidencialidad. Ahora, ¡vamos a la empresa! —anunció Ernesto con determinación.
—¿Y tú, Mercedes? ¿Te sientes segura? —preguntó Grecia, mirándola con preocupación.
—Sí, estoy nerviosa, pero segura. No