La tensión entre Guillermo y Grecia aumentaba. Él se sentía temeroso, porque sabía que Grecia también podía demandarlo por adulterio, lo que empeoraría mucho su situación con la custodia de los niños. Si ella alegaba que Guillermo la había mantenido a su lado bajo amenaza, eso favorecería fácilmente a Luis Fernando.
—¿Y bien? Estoy esperando que me des una explicación, Guillermo —le decía Grecia, con ambas manos en la cintura, adoptando una actitud desafiante.
Guillermo pensaba: “Dios mío, ¿qué