—Pido la palabra su señoría. —dijo Burgos levantando la mano.
—Concedida. —respondió el juez con seriedad.
—Disculpe, su señoría, pero el señor Lombardo está ofreciendo un testimonio que se desvía del contexto, presentándolo de una manera que solo perjudica a mi cliente.
El juez, manteniendo su compostura, miró a Burgos con firmeza y con una expresión de dureza que intimidaba.
—Objeción denegada, abogado Burgos. Continuemos con la audiencia.
Guillermo sintió una mezcla de alivio y tensión.