Grecia no salía de su sorpresa; solo miraba a su alrededor con una mezcla de incredulidad y curiosidad. Comenzaba un día que prometía ser espléndido. El sol de la mañana iluminaba el lugar, creando un ambiente cálido y acogedor. Luis Fernando permanecía a su lado, disfrutando de verla sorprendida; había preparado cada detalle para ese día. Aunque sentía cierta premura, solo esperaba el momento perfecto para dar el paso que los uniría para siempre.
—¿Pero qué hacemos aquí en el registro civil?