Grecia se quedó impactada, sintiendo cómo sus pensamientos se desbordaban en un torbellino de emociones. La idea de regresar a Nueva York era un torrente de sentimientos contradictorios que la abrumaban. Finalmente, logró articular unas palabras, aunque su voz temblaba, revelando la fragilidad de su estado emocional.
—¿Estás seguro de que es lo correcto? —preguntó, con el corazón latiendo con fuerza—. No sé si estoy lista para enfrentar todo lo que dejamos atrás. Además, no te has recuperado