Sin embargo, algo salió mal.
La mujer, que al principio parecía emocionada de haber atrapado a un hombre rico, pronto mostró decepción: Jimmy era impotente.
En ese instante, su orgullo se hizo añicos. Incapaz de aceptarlo, probó una y otra vez distintas formas de animarse, pero nada cambió. La mujer comenzó a mostrar incomodidad y asco.
¡Solo entonces Jimmy se dio cuenta de la verdad: no podía tener una erección!
Nunca se había sentido tan humillado. Había estado “pintando la ciudad de rojo