—¡No me digas que está enamorada de Jimmy! ¡Él es peor que un cerdo!
—Qué lástima… Es una chica tan bonita. Aunque sea ingenua, no merece arruinarse con Jimmy Yale.
—Estoy de acuerdo.
Ana se unió a la conversación y suspiró con aire preocupado.
—Mi hermana es muy terca. Le advertí sobre Jimmy, pero no me escuchó.
Sentado detrás de ellos, George escuchaba en silencio, observando a Isabella. Había crecido junto a Ana y, en un principio, quería conocer a su hermana.
Pero ahora se convencía de que, además de poco educada, Isabella era lo bastante tonta como para intentar hacerse amiga de Jimmy.
[¿Habla en serio? ¿Es realmente tan miope?]
Ana se volvió hacia él, con gesto preocupado.
—George, quizá deberías venir a visitarme algún día y hablar con mi hermana. No quiero que se meta en problemas.
George frunció el ceño, impaciente.
—No, gracias. —Se cubrió el rostro con un libro y se recostó.
Ana ocultó una sonrisa triunfante y fingió estar decepcionada. En su mente pensaba:
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