capítulo 10

Isabella se mostró agraviada.

—Yo no me acerqué a él. Es mi compañero de escritorio. Ana me dijo que debía ser amable con mi compañero.

Ana se tensó por un segundo; esa había sido su propia recomendación, hecha con arrogancia mientras presumía de lo popular que era en la escuela.

Su sonrisa se congeló un instante, pero enseguida se recompuso. Tomó a Isabella del brazo y dijo con falsa dulzura:

—No me expliqué bien. Lo siento mucho, Bella.

Adriana intervino con firmeza:

—Es suficient
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