Al verla, Sabrina aceleró el paso y la saludó con una sonrisa que pretendía cercanía.
—Cynthia, ¿qué haces aquí? —preguntó con un tono amistoso, aunque algo forzado.
Cynthia sonrió con cortesía, aunque sin verdadero entusiasmo.
—Estoy esperando a Isabella. Planeamos almorzar juntas.
El brillo en los ojos de Sabrina cambió apenas perceptiblemente. Fingiendo indiferencia, comentó:
—Vaya, parece que te llevas muy bien con Isabella, aunque apenas la conoces. —Luego añadió con un aire de falsa