Jim, sin rodeos, explicó:
—Me gustaría que ocultaras la información de mi sobrina en Internet. Llama demasiada atención, y temo que eso le cause problemas.
Sería ideal que no apareciera en absoluto.
—¿Ana Star? —preguntó Sabrina, conteniendo el aliento.
Casi pierde la compostura.
Ana era conocida entre la alta sociedad: no una gran celebridad, pero sí una figura popular que se movía entre estrellas y empresarios.
Sabrina la había tratado antes y recordaba bien su carácter altivo y su vida