—Sí, estoy de acuerdo —asintió otro—. Seguro obtendrá buenos resultados la próxima vez.
El bullicio aumentó. Todos hablaban a la vez, sin dejar que Quincy respondiera.
Ella se sintió ahogada entre tanta incredulidad y prepotencia.
¿De verdad pensaban que Isabella no era capaz de lograrlo solo porque había tomado el examen antes que los demás?
Finalmente, perdió la paciencia.
—¿Terminaron ya? —exclamó— ¡Basta! ¡Isabella obtuvo 748 puntos en total!
La sala entera quedó en silencio absoluto.
Nadie se movió. Nadie respiró.
Las miradas de asombro se multiplicaron. Algunos profesores la observaron con incredulidad; otros simplemente no podían procesarlo.
No creían lo que escuchaban.
Era imposible —pensaban— que Isabella hubiera alcanzado una puntuación tan alta después de apenas un año de estudio.
—Créalo o no —dijo Quincy con impaciencia, cruzándose de brazos—, lo comprobarán ustedes mismos cuando logren iniciar sesión.
Y, sin esperar respuesta, salió de la sala rumbo a su cla