—Ana, ¿cuánto crees que sacaste? —preguntó.
—Más de seiscientos, tal vez… Fue demasiado difícil esta vez. No me fue tan bien —respondió Ana, fingiendo inseguridad.
Michelle rió con malicia.
—Siempre dices lo mismo, y al final te va excelente. Seguro te quedas con el segundo lugar otra vez.
James Yale intervino, escéptico:
—¿Y qué hay de George?
Michelle agitó la mano con desdén.
—Eso no importa. Él o ella. Lo que realmente quiero ver es el puntaje de Isabella. ¿No dijo que quería entrar en el top diez?
—¿De verdad? ¡Qué confianza! —exclamó James, sorprendido pero sin malicia.
George se burló:
—Con que no termine en el último lugar ya sería suficiente.
[¡Qué chica tan ignorante! Ana le ofreció sus apuntes por amabilidad y los rechazó. Y encima dijo que quería estar entre los diez primeros. ¡Qué broma! Gracias a Dios que no es mi hermana. Sería insoportable.]
James lo empujó en broma:
—No seas tan duro. ¡Deja de ser tan mezquino!
Pero George permaneció callado, con una mir