Todos desviaron la vista enseguida. Ninguno se atrevía a enfrentarse a ella.
Chelsea, aunque explosiva y de carácter fuerte, estaba entrenada físicamente y, sobre todo, era la “princesita” de la poderosa familia Galvin. Nadie osaría provocarla; como mucho, se atrevían a criticarla a sus espaldas.
Ella lanzó una mirada de desprecio a George y Ana, como si fueran dos insignificantes pedazos de basura.
George se contuvo con todas sus fuerzas, calmándose poco a poco gracias a Ana. Sabía bien qu