Isabella los vio a través del cristal y frunció el ceño. “¿Por qué actúan tan extraño? Este examen fue tan fácil. Pensé que muchos superarían los 700 puntos. Mi calificación debería estar apenas por encima del promedio”.
"¿Qué piensan de mí? ¿Realmente les parezco tan estúpida?"
Quincy reaccionó de inmediato y le cubrió suavemente los oídos a Isabella. Ella, en cambio, hizo una mueca de indiferencia, sin comprender del todo la hostilidad de sus compañeros.
Poco después, llegaron los profesores de Capital University.
El director, que estaba en buenos términos con ellos, les había explicado la situación por teléfono y habían acudido sin demora. Eran seis en total, uno para cada materia principal. Venían preparados, con un aire solemne.
El director los recibió con deferencia, sirviendo té para cada uno antes de resumir lo sucedido.
Los académicos se miraron entre sí con expresiones extrañas. “¿Quién podría haber filtrado los exámenes sin que lo notáramos?” se preguntaban.
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