—¡Debemos irnos! —exclamó Joaquín
Joaquín tomó la mano de Diana, ella parecìa ir a regañadientes.
Margot estaba en el jardín, se sentía triste, pensó que Rodolfo la había dejado plantada.
Estaba al borde del llanto, cuando escuchó una voz.
—Hola, linda.
Margot se giró a mirarlo, sus ojos se iluminaron, sonriò.
Él la abrazó.
—¡Creí que no vendrías! —exclamó
—Imposible, solo estoy aquí por ti.
—Te presentaré a mi hermano.
Margot tomó su mano.
Caminó a su lado y pronto se encontraron con Joaquín,