Días después.
Margot estaba tan emocionada, su ilusión podía verse, Diana lo notó y de inmediato habló con ella.
—¿Conociste a tu amado Jack?
Margot sonrió, la abrazó.
—¡Lo hice! Y es más perfecto de lo que pude imaginar. Es cierto que es un poco mayor que yo, pero es tan bello.
Diana sonriò.
—Me alegro, ¿y se volverán a ver?
—Me siento tan libre, Diana, con mamá aquí, era terrible pensar en siquiera salir, pero ahora todo parece genial, sí, quiero verlo, pero, temo por mi hermano, no sé cuál se