Joaquín buscaba a su hermana, cuando recibió esa llamada.
—¿Qué pasa? —exclamó molesto
—¡Señor! Su esposa… ¡Ella ha escapado! —dijo el guardia con mucho temor.
Esas palabras fueron como dos cuchillos sobre el pecho de ese hombre.
Quien detuvo a su chofer.
—¡Vuelve a casa!
***
Joaquín estaba desesperado, una ligera lluvia caía en la ciudad.
La idea de no volver a ver a Diana lo enloquecía, lo mataba.
Condujo su propio auto por varias calles, hasta que, de pronto, divisó una figura menuda en medio