Rodolfo abrió los ojos y, al instante, se encontró con Margot, quien preparaba sus medicinas. Una sonrisa se dibujó en su rostro.
—¿Por qué haces esto? —preguntó
Margot lo miró con una mezcla de sorpresa y duda.
—¿Qué quieres decir?
—Cuidarme.
—Rodolfo… —comenzó ella, pero él la interrumpió al tomar su mano con ternura.
—Te amo. No entiendo por qué te fuiste ese día. Enloquecí cuando te perdí.
Margot tomó asiento frente a él, sintiendo cómo sus palabras le atravesaban el corazón, aunque sabía qu