Comisaría
Rodolfo luchó por mantener la compostura mientras los tres hombres se acercaban, sus miradas cargadas de odio y desprecio. Sabía lo que venía, y por un instante, un destello de miedo cruzó sus ojos. Pero rápidamente lo reemplazó con una expresión de puro desprecio, un último gesto de dignidad.
—¿Qué quieren? —escupió, su voz temblando de furia.
Uno de los hombres le dedicó una sonrisa sádica antes de lanzar el primer golpe, un puño directo al estómago que le hizo doblarse de dolor. Rod