33. Mejor gusto para los hombres
Gabriel
No tengo palabras para describir lo que sentí cuándo escuché la voz aterrada de Samuel del otro lado de la línea, ni cómo mi cuerpo reaccionó por sí solo cuándo él me dijo, a su manera, que su mamá estaba en peligro.
No suelo ser alguien de impulsos, me gusta controlar todo, en especial lo que hago. Saber que he cubierto todos los ángulos, pero en ese instante no pude pensar en nada que no fuera el hecho de llegar hasta allí.
Y por eso me levanté y casi corrí al auto, con un Ivan desconc