Gabriel
Tener una cena en casa de mis padres es sinónimo de que mi noche será una mierd4, pero posponer solo lo hará peor.
Me coloco la camisa y empiezo a abotonar los botones cuándo siento un par de manos colarse por debajo de esta y recorrer la piel de mi abdomen, antes de que la voz de Emma llegue a mis oídos.
—¿Por qué estás tan tenso, querido?—Su voz es un ronroneo insinuante y no puedo evitar elevar mis cejas sorprendido, porque desde la discusión en la empresa casi no me había hablado.
—¿