14. Menta y chocolate
Catalina
No sé cómo reaccionar mientras entro a la heladería con un muy entusiasta Samuel de la mano y un callado Gabriel detrás mío.
La traidora de Nat simplemente me dio una sonrisa nerviosa y me dijo que me esperaba en el hotel, antes de alejarse y dejarme en medio de esta encrucijada.
Julian se va a morir cuándo se entere…
—¡Ahí nani, ahí!—El grito de mi hijo consigue que varias miradas se dirijan hacia nosotros, aunque la mayoría sonríe mientras un niño de tres años y medio tira de mi mano