Cuando llevan a Rebeca a la habitación, Iñaki se queda con ella, porque Carlo no es capaz de verla a la cara, se siente responsable y, lo peor de todo, siente que ahora mismo no es a quien necesita para pasar aquel dolor tan desgarrador.
En el momento en que ella abre los ojos, se encuentra con la sonrisa tranquilizadora de su amigo y se la regresa, porque no puede hacer nada más.
—Lo perdí, ¿verdad? —Iñaki asiente con una expresión de tristeza y ella cierra los ojos, respira profundo para llen