Cuando Iñaki abre los ojos, se pone de pie rápidamente y le toma una mano a Carlota.
—Dime que me dices eso porque te quieres vengar de mí, mujer… no pude haberte embarazado, yo… —se pasa las manos por el cabello, pero Carlo lo saca de esa alegría mezclada con terror y le dice.
—Tienes que ir con ella —Iñaki lo ve temblando y Carlo lo sacude—. Está perdiendo a nuestro hijo, ¡tienes que ir con ella!
—No…
Iñaki sale corriendo, llega al cuarto de Rebeca y ven que la están sacando de urgencia. Cuando Rebeca ve a su amigo, estira la mano, él se la toma y ella llora desconsolada.
—Lo estoy perdiendo, Iñaki… estoy perdiendo a mi hijo, mi esperanza.
—No, nena, verás que ese pequeño se aferrará a la vida y te dará mucha luz, ya lo verás —mira al doctor y le pregunta con seriedad—. ¿Dónde la llevan?
—Al quirófano, necesitamos ver si es posible salvar al bebé… y también a ella, porque su condición médica no es buena.
Iñaki le besa la mano a Rebeca, la acompaña hasta donde puede y luego se queda