Carlota mira a su hijo y la residente intenta ayudarlo a reaccionar. Podría reírse de él, podría grabarlo, sacarle una fotografía y burlarse de él para siempre, pero la noticia que le acaban de dar no es sencilla y no tiene por dónde sacar ese lado divertido.
No cuando su vida corre peligro.
Carlo reacciona, se pone de pie y mira a su madre antes de abrazarla.
Pero antes de que lloren o le digan al médico que repita los exámenes, entra la otra residente y le entrega un sobre al médico.
—Doctor,