Como dijo Juan Gabriel, el tiempo pasa y este nunca perdona. No puedes hacer nada para retroceder ni mucho menos para cambiar tus elecciones. Eso lo sabe Carlo, pero también Rebeca, que no deja de pensar en qué hará luego de que todo se destape.
Los meses han pasado rápidos y llenos de situaciones de todo tipo para ambos, pero para Andrea y Ian todo está mucho mejor.
Su vientre está enorme, Ian está recostado con ella en la hierba suave del jardín de su futuro hogar. Están viendo cómo trabajan en las reformas, solo dos meses más y podrán irse a su nido, para vivir como una hermosa familia.
Los dos tienen permiso de sus trabajos, en el caso de Ian lo pidió no remunerado, para que se lo dieran sin ponerle tantos problemas. Para Andrea fue más sencillo, porque la ley le permite tomarse desde el último mes de gestación, si lo desea, sin perder su pago.
—La ley debería ser pareja —insiste Andrea—. Tú eres el padre, ¿por qué rayos no les dan más tiempo? Al menos dos semanas, en lugar de dos