Carlo recupera un poco el control, cambia su expresión a una más dura, y pregunta.
—¿Cómo llegaron a esa hipótesis?
—Porque el chofer nos dijo que luego del primer impacto, recibieron dos más. Testigos señalan que el auto que los golpeó retrocedió en dos oportunidades para rematarlos y luego se dio a la fuga.
—¿La patente?
—Adulterada. Solo sabemos el modelo del auto y que lo conducía una mujer.
Iñaki se acerca a Carlota, le toma una mano. Ella se ve impactada y nerviosa, porque nunca se imaginó que eso podría pasarle. Ni siquiera las locas amantes de su difunto esposo le causaron problemas alguna vez… aunque no es que pudieran hacerlo tampoco, porque ella no es de las que se deja amedrentar fácilmente.
—Te prometo que haremos todo para encontrar a la responsable.
—Eso me queda a mí, mocoso —le dice Carlo e Iñaki se ríe.
—A todos —dice Rebeca y les entrega una tarjeta a los policías—. Es el número de mi abogado, les pido que le envíen todos los antecedentes que tengan, ya su equipo ju