Los días se siguen pasando para todos, en donde una calma extraña se instala sin que pueda dar algún presagio de lo que se viene.
Carlo está sentado en su oficina, concentrado totalmente en unos documentos, cuando su asistente entra corriendo y con voz de alarma, le dice.
—¡Señor, acaba de llamarme el chofer de su madre! ¡Los chocaron a cinco calles de aquí!
—¡Dime que es una broma! —salta de su silla, toma su teléfono y le marca a Carlota, pero no responde.
Sale corriendo, dándole órdenes a He