Fabio se encarga de hacerle un recorrido por el piso, la presenta con sus compañeros, en donde se da cuenta de que muchas de las chicas la miran con cierta molestia. Aunque eso no le importa, pero no es tonta para saber que esa actitud tiene mucho que ver con la manera con que Fabio intenta llevarla.
Andrea lo esquiva cada vez que intenta tocarle la espalda o tomarla del brazo, pero ese hombre es insistente y ya la tienen bastante molesta.
—Y este será tu escritorio, espero que esté de acuerdo a tus necesidades. Esos documentos debes revisarlos, verificar qué necesitan y entregarme los que requieran firma. Yo he estado sacando algunos, pero de todas maneras se juntaron demasiados, así que me parece que tendrás un día ocupado. ¿Alguna pregunta?
—No, solo una recomendación —le dice ella, dejando su bolso en la silla—. Que no invada mi espacio personal, porque no me gusta. Es mejor que mantenga la distancia física y que nuestra relación sea estrictamente personal.
—Una chica directa