Andrea está descansando sola en su cuarto, Sebastián le regaló una almohada que puede abrazar, pero no es suficiente. No tiene calor, brazos duros o esa respiración lenta que la relaja, es solo un trozo grande de tela relleno con algo.
Se levanta al baño, no sabe qué hora es, pero necesita refrescarse un poco y quitarse la sensación de que Ian le mintió, porque las pruebas están en todos lados, en todos. Sus padres ya lo corroboraron y hablaron con ella acerca de estar tranquila, porque los Nor